En el Verano del 2017...

Decidimos, con las ganancias obtenidas de nuestros últimos trabajos, llevar a cabo el proyecto más importante para nosotras y que sin saberlo, iba a marcar nuestras vidas, realizar un Voluntariado. El destino elegido fue Ghana, más concretamente el poblado situado al norte del país: Bolgatanga.

Una vez allí tras 36 horas de viaje incluido una travesía en autobús de 15 horas que nos ayudó a tomar contacto con el país y sus gentes, visitamos los diferentes proyectos que la organización estaba llevando a cabo y propusimos un proyecto nuevo, la reforma y reorganización del orfanato, pues detectamos enormes deficiencias en organización y solubilidad  en los espacios, especialmente en el dormitorio de los chicos.

 
 

 

Nos pusimos manos a la obra.

Lo primero que había que hacer era deshacernos de todo aquello que estaba inservible y tenían almacenado sin saber que hacer con ello como muebles rotos, colchones desmembrados y libros estropeados por el agua que se filtraba por las ventanas en la época de lluvia. Finalmente creamos un gran mural en la sala de estar para darle un carácter más infantil y agradable al orfanato.

 
 

Queríamos que los propios trabajadores y chicos del orfanato se sintieran implicados con el proyecto, para lo que todo los pasos que íbamos dando, previamente se les explicaba e invitaba a ser parte activa del mismo, formamos un gran equipo entre todos.

 
 
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Una parte de nosotras, se ha quedado allí, entre sus habitantes, tan amables, cariñosos e inmensamente risueños, en sus mercados donde puedes comprar prácticamente cualquier cosa que te imagines, en los ojos de los niños que te miraban tan extrañados por ser diferente pero rápidamente venían a abrazarte al grito de “solmia”, entre el ensordecedor ruido y desorganización de sus tortuosas calles, en definitiva en su cultura, tan abierta y generosa.
— Mikä Møka